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Cómo ajustar bien la mochila escolar para que no dañe la espalda

Por Laura Sanz, editora · actualizado

Una buena mochila mal ajustada carga la espalda igual que una mala. Aquí tienes el paso a paso para colocarla bien, y es gratis.

Puedes comprar la mochila más ergonómica del mercado y seguir haciéndole daño a la espalda de tu hijo si la lleva mal colocada. Suena duro, pero es así. El ajuste es la palanca más importante que tienes, y además es gratis. No hay que comprar nada. Solo hay que dedicar dos minutos a colocarla bien y enseñar al niño a que la lleve así.

Aquí tienes el paso a paso, sin rodeos.

Primero, cómo se coloca el peso dentro

Antes de ajustar los tirantes, importa lo que hay dentro y dónde está. La regla es sencilla: lo más pesado, pegado a la espalda.

Los libros grandes y el estuche cargado van en el compartimento que queda más cerca del cuerpo. Lo ligero, hacia fuera. Si pones el peso lejos de la espalda, la mochila tira hacia atrás y el niño compensa echando el cuerpo hacia delante todo el día. Eso es lo que carga el cuello y los hombros.

Aprovecha para vaciar lo que no toca. Es increíble la cantidad de cosas que viajan en una mochila sin motivo.

El ajuste paso a paso

Con la mochila ya cargada y el peso bien repartido, colócala así:

  1. Que el niño se ponga los dos tirantes. Siempre los dos. Un solo hombro descoloca toda la columna hacia un lado, y a esa edad la espalda está formándose.
  2. Ajusta los tirantes tirando de las cintas hasta que la mochila quede pegada a la espalda, sin bailar ni separarse al andar. Ni tan flojos que cuelgue, ni tan apretados que le corten en los hombros.
  3. Comprueba la altura. La base de la mochila debe quedar a la altura de la cintura, no colgando por debajo del glúteo. Si cuelga baja, sube los tirantes hasta subir la mochila.
  4. Si la mochila tiene cinturón de cadera, abróchalo y ajústalo sobre el hueso de la cadera. Es la pieza que más descarga los hombros, y casi nadie la usa.
  5. Si tiene cinta de pecho, ciérrala también. Evita que los tirantes se abran hacia los lados y mantiene la carga centrada.
  6. Pídele que camine unos pasos. La mochila debe seguir su movimiento, no rebotar ni tirar hacia un lado.

Este ajuste se hace una vez bien y se revisa de vez en cuando, porque los niños crecen y lo que servía en octubre queda corto en marzo.

Los errores que más vemos

Hay tres fallos que se repiten en casi todos los patios.

La mochila colgando muy baja. Es la postura “de mayores”, la que copian de los hermanos y los del instituto. Queda por debajo de la cintura y obliga a echar los hombros atrás. Se arregla en diez segundos subiendo los tirantes.

Un solo tirante. Cómodo para colgarla y descolgarla, malísimo para la espalda. Todo el peso cae sobre un lado. Aquí no hay ajuste que valga: es cuestión de insistir hasta que se convierta en costumbre.

La mochila sobrecargada. Este es distinto, porque no lo arregla ningún ajuste. Si va demasiado llena, el niño la llevará mal por mucho que la coloques bien. Conviene mirar juntos qué entra cada día y sacar lo que no toca.

Si notas que a tu hijo se le queda pequeña o que ya no hay forma de que quede a buena altura, quizá el problema es el modelo. En la guía completa explicamos qué mirar antes de comprar, y tenemos selección aparte para mochilas para primaria y para mochilas para el instituto, porque las necesidades cambian bastante con la edad.

Un apunte final

El ajuste es lo primero que deberías revisar, y lo más barato, porque no cuesta nada. Dos minutos delante del espejo el primer día y un repaso cada pocas semanas hacen más por la espalda de tu hijo que muchas compras.

Eso sí, ni el mejor ajuste del mundo arregla un exceso de peso. Si la mochila va siempre demasiado cargada, empieza por ahí. Colócala bien, sí, pero aligérala también.

Y recuerda que esto es orientación general. Si tu hijo se queja de dolor de espalda de forma repetida, habla con su pediatra o con un fisioterapeuta.

Preguntas frecuentes

¿A qué altura debe quedar la mochila en la espalda?

La base de la mochila debe quedar a la altura de la cintura, más o menos donde empieza la zona lumbar. Si cuelga por debajo del glúteo, tira de los hombros hacia atrás y hacia abajo y descarga el peso en la parte baja. Sube los tirantes hasta que la mochila quede pegada y centrada en la espalda.

¿Sirve de algo el cinturón de cadera de la mochila?

Sí, y mucho. El cinturón de cadera pasa parte del peso desde los hombros hacia las caderas, que son mucho más fuertes. Si la mochila lo tiene, hay que abrocharlo siempre y ajustarlo sobre el hueso de la cadera, no sobre la tripa.

¿Cuánto puede pesar la mochila de un niño?

Como referencia habitual, la mochila cargada no debería superar entre el 10 y el 15 por ciento del peso del niño. Un buen ajuste ayuda a repartir ese peso, pero no arregla un exceso. Si va siempre por encima, hay que quitar cosas o revisar qué se lleva cada día.

¿Buscas ya la mochila?

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